A.:L.:G:.D:.G:.A:.D:.U:.
Día 26 del mes de enero del año 2008 E:.V:.
V:.M:. y QQ:.HH:.
El pavimento de mosaico me muestra la relación que hay entre la luz y la oscuridad, la luz es el estar conectado con nuestra esencia que es en sí, el GADU y la oscuridad es la falta de esta conexión, la falta de luz.
Por lo que he podido aprender, la luz y la oscuridad no se tratan del bien y el mal, el mal como la oscuridad no existen simplemente es la ausencia del bien y la ausencia de la luz, la oscuridad es vivir en el ego, en nuestra personalidad creyendo que esa personalidad que construimos durante toda la vida es nuestra esencia y debido a eso nos identificamos plenamente con ella. Al olvidarnos de lo que somos en realidad, es cuándo entramos en oscuridad, ya que nuestra personalidad invade todas las áreas de nuestra vida buscando mas protagonismo y esto apaga la luz que sale de nuestro corazón, este es un extremo.
El otro extremo es vivir totalmente en la luz, dandole besos a todo el mundo y con una sonrisa de tontos, esta es una actitud complicada de desarrollar puesto que andaríamos como unos locos y no podríamos interactuar con las demás personas, además no es posible mantener por mucho tiempo la atención concentrada en nuestra presencia, que es donde se halla la luz, así el equilibrio perfecto seria una alternancia entre esta luz y la oscuridad de una desconexión programada. Ya que necesitamos de nuestra personalidad para poder trabajar y desarrollarnos en este mundo material y necesitamos de la luz para evolucionar y trascender el mundo material, no cometer errores y estar en paz con el absoluto.
El problema surge cuando la oscuridad nos invade y nos olvidamos de que somos seres de luz, como un virus se expande el ego acaparando todos los aspectos de nuestra vida, hasta los que son propios de la luz, como el trabajar en el templo y la misma oración, es ahí donde las oraciones ya no son escuchadas y no tienen efecto alguno, puesto que nacen de una maquina autómata que solo busca su satisfacción. En este punto es donde estamos perdiendo la oportunidad misma que nos da la vida, que es el crecimiento del alma para poder trascender esta existencia.
Nuestro pavimento se vuelve negro y nuestra oportunidad desaparece, volviéndonos seres totalmente autómatas e inservibles para la causa del absoluto. Esto continua hasta que un gran golpe nos hace despertar, este golpe puede venir de la muerte de un ser querido, una enfermedad o algún acontecimiento que nos recuerde lo pequeños que somos. Es ahí donde la luz se vuelve a encender y tenemos una nueva oportunidad para hacer que nuestras blancos ocupen su lugar, el lugar que por ley le corresponden.
Uno de los problemas mas grandes es darse cuenta que estamos en oscuridad y que nuestra chispa se apago, que en nuestro pavimento solo están las losas negras del egoísmo, que somos unos autómatas y que perseguimos metas que no nos servirán de nada cuando desencarnemos, nos decimos “es necesario hacer algo para poder encender la luz en nuestro interior”, guiados por esta necesidad buscamos en algún momento de nuestra vida la luz, y lo hacemos con lo que mejor manejamos, que es el cerebro, intentando de comprender con la razón lo que escapa a nosotros, estudiando libros complejos que nos duermen mas, ya que el ego se levanta a nuevas alturas, creyendo que su conocimiento es sabiduría y nivel espiritual, lo cual es totalmente errado, porque un ignorante puede ser más sabio y mas santo que un erudito y en la mayoría de los casos lo es, ya que el ignorante no tiene otra alternativa que buscar al GADU por el corazón y esta es la vía mas directa hacia la luz, el exceso de información es una trampa si no podemos darnos cuenta de que de nada sirve todo el saber, si no podemos expresar amor por nuestros semejantes, el amor es la chispa que enciende la luz y este se encuentra en el corazón, ya que es la fuerza que une al universo.
Poder encontrar el equilibrio entre la sabiduría del corazón y la fuerza de la mente creo es nuestro desafió mas grande y es lo que nos hará hombres de verdad, con poderes inimaginables, ya que somos una manifestación del todo.
QH.: usemos la sabiduría del corazón para guiarnos y la fuerza de la razón para concretar grandes obras para el bien de todos los seres en todo lugar.
Por lo demás he dicho. V.:M.: